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Tengo un Taller

No lo hicimos en una oficina. Lo hicimos en un taller.

Tengo un Taller empezó como la herramienta interna de un taller mecánico en operación. La recepción se hacía en papel, las cotizaciones se autorizaban por teléfono, las refacciones se pedían de memoria y las cuentas vivían en un Excel de veinticuatro hojas que solo una persona entendía.

Cada módulo nació de un problema concreto de ese taller: la foto que faltó cuando el cliente reclamó un rayón, la pieza que se compró y nunca se cobró, el cliente que no volvió porque nadie le recordó su servicio. Se construyó, se probó con coches reales y se corrigió hasta que el equipo lo usó sin que nadie se lo pidiera.

Hoy lo ofrecemos a otros talleres que viven lo mismo. No prometemos milagros: prometemos orden. Lo demás depende de cómo lo use su equipo, y ahí lo acompañamos.

Mecánico revisando el motor de un auto con el cofre abierto

Tres reglas que no negociamos

Primero el piso, luego la oficina

Si el mecánico o la recepcionista no lo pueden usar con una mano y con prisa, no sirve.

Nada se inventa

Ni en los números del taller ni en este sitio. Los asistentes de IA consultan datos reales y lo dicen cuando algo no existe.

Español claro y trato de usted

Así hablan su equipo y sus clientes, y así habla el sistema.

Vea su taller en orden.

Le mostramos el recorrido completo de una orden, de la recepción con fotos al cobro, con ejemplos de un taller real.